Casualidades de la vida

La vida está llena de casualidades. Unas rocambolescas, otras más plausibles, algunas de consecuencias nefastas y otras con resultados agradables.

Hace cosa de un mes sucedió una de estas casualidades que dio comienzo al ciclo de casualidades en el que estoy sumido. Estando en Suecia en un coche empecé a tararear la canción “I got a feeling” de Black Eyed Peas sin ningún motivo previo. Sencillamente habíamos pasado un buen día y tenía la sensación de que la noche iba a ser mejor aun. Así pues “tonight is gonna be a good night”. A los pocos minutos mi amiga decide poner en marcha la radio del coche y la primera canción en sonar fue esa.

Otra casualidad notable es conocer a una chica de otro país que curiosamente es de la misma ciudad y conoce a una de las dos personas que tú conoces en ese país. ¿A cuanto ascenderá el cálculo de las probabilidades de que eso suceda? Pues sucedió.

Hace exactamente 10 días (19/03/2010) estaba esperando en la sala de espera para subir a un avión con destino Estocolmo. Estaba pensando en que en una única vez en todos mis vuelos había oído una advertencia sobre no consumir frutos secos de ningún tipo debido a la alergia de un pasajero. Fue en un vuelo de Spanair de Barcelona a Estocolmo hace más de 2 años. Pues bien, subí al avión y anunciaron por megafonía que debido a la alergia de un pasajero ni siquiera podían abrirse paquetes de frutos secos en el interior del avión.

Unos minutos después me dispuse a leer mi libro de frases en japonés que tenía bastante descuidado. Lo abrí por una página dónde había un marcador antiguo e hice esta foto.

Marcador dentro de libro de japonés

Marcador dentro de libro de japonés

En efecto. El 19/03/2010 abrí el libro por una página que contenía un billete de tren datado de un año antes 19/03/2009 mientras deambulaba por Japón. Increíble pero cierto.

Días después estaba buscando un restaurante en Estocolmo donde cenar. Quería probar un restaurante mongol que me habían recomendado y me fui en su búsqueda para al final comprobar que lo habían trasladado. Así que recordé que había otro cerca de mi lugar de trabajo. Entré en ese y de las muchas mesas que habían me pusieron en una del fondo. Apenas había acabado de acomodarme cuando vi salir del lavabo a una conocida sueca que había ido a cenar ahí con una amiga suya. Extraordinario capricho el del azar.

Y ¿qué me decís de conocer a una nueva chica y hacerle un hueco en tu vida el mismo día que sacas a otra de ella? Eso también es casualidad pero de otra magnitud. Y es que hay casualidades y casualidades. Unas afectan lo mínimo, otras afectan a grado máximo. Lo importante, sin embargo, es ser capaz de observarlas, relacionarlas y disfrutarlas.

One Comment
  1. jose

    Tu felicidad es mi felicidad.Cuidate.

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