Es imposible, arriesgado e incomprensible

Ez lehetetlen – mondta a büszkeség.
Ez kockázatos – mondta a tapasztalat.
Ez értelmetlen – mondta az indok.
Próbáld meg! – mondta a szív.

Zona de riesgo

Zona de riesgo

Es imposible – dijo el orgullo.
Es arriesgado – dijo la experiencia.
Es incomprensible – dijo la razón.
¡Pruébalo! – dijo el corazón.

Recordando Japón

Hace un par de años, justo por estas fechas, hice el viaje de mi vida a Japón. Mi primer viaje en solitario. Un par de meses después subí algunas fotos.

Hoy pensando en toda la catástrofe del terremoto de 9 grados, el tsunami posterior y la afectación a la central nuclear de Fukushima he estado viendo esas fotos. De entre ellas me llamó la atención la blancura de unas magnolias que fotografié en Kyoto. Pensé en usar esa foto para un artwork que recuerde estos días.

Yo también soy japonés / ?????

Yo también soy japonés / ?????

Sick of facebook changing things

New changes on people’s profiles are pointless. Tabs have disappeared as well as link history (which I discovered is still available at facebook.com/posted.php) and the beloved statusline. Why are pictures and videos mixed under the same label? Oh by the way, ad banners can now be larger as the size for the wall has been shrunk. And what about the dumb idea of posting an excerpt on my wall whenever I make a comment on some friend’s wall or on some page I like? That’s not even the worse because I can manually delete these entries on my wall but what about a friend who writes to me and is displaying to everyone, even to people I don’t know/want to be friends, what she wrote to me? Will Facebook someday think it over and listen to its users? Now that DDOS is becoming popular, we could imagine an scenario of 1% of 500 million users ddosing Facebook …

I felt free and creative enough to alter the movie poster for The Social Network including an extra quote.

you don't get to 500 million friends without making a few enemies ... or even more

you don't get to 500 million friends without making a few enemies ... or even more

So yes, me and many more out there are angry at Facebook changing things which don’t show any improvement for the user (I guess it will improve Facebook future marketing & advertisement plans). And yes I know the solution. Quitting.

La Física de la Búsqueda

Ayer fui al cine y puesto que la película que mi amiga escogió se canceló por problemas técnicos acabamos viendo la película que a mí me habían recomendado: “Come, reza, ama” que en húngaro se conoce por “Ízek, Imák, Szerelmek“.

Eat, pray, love

Eat, pray, love

Resulta ser una película entretenida de amor y desamor y de la búsqueda y el encuentro con uno mismo. Cualquiera puede disfrutar de su visionado pero sin duda aquellos que en ocasiones hemos emprendido esa búsqueda en pos del conocimiento, de aprender nuevos idiomas, de descubrir nuevas culturas, de adquirir formas en las que completar aun más nuestras vidas, podemos sentirnos reflejados perfectamente en el papel de Liz que interpreta Julia Roberts.

Hace seis años decidí marcharme a vivir temporalmente a Suecia para aprender más del idioma y la cultura y literalmente “ver qué había en el país”. Fue una experiencia gratificante que me vinculó estrechamente a ese país y a sus costumbres. Hace algo más de un año, las ganas de aprender un nuevo idioma y hacerlo por primera vez en mi vida desde el inicio en el país donde se habla me condujeron hasta Hungría. Igualmente he disfrutado de viajes más cortos de vacaciones en lugares como Japón, Letonia, Estonia, Austria o Alemania. En cada lugar he tenido mis vivencias particulares que han pasado a formar parte de mí y moldean mi manera de ser o de ver las cosas.

Asusta pensar que las cosas puedan cambiar y que ese ansia por saber y conocer pueda disiparse o peor aun amortiguarse por causas externas. Precisamente eso le sucede a Liz en la película y se ve sumida en una relación que deja de tener sentido mientras sus deseos previos siguen omnipresentes en su interior y cuyo eco resuena más intensamente a medida que pasan los días.

Creo que uno tiene que saber quién es antes de saber estar con alguien. Liz no lo sabía y emprendió esa búsqueda. Muchos no lo sabíamos y emprendimos búsquedas similares con resultados exitosos. Sin embargo, ni el camino es un lecho de rosas ni la búsqueda en sí tampoco lo es. La búsqueda atrapa y te sume en un agotador esfuerzo de autosuperación al que cuesta poner punto y final o tan solo punto y seguido. Cada día te conoces mejor, sabes quién eres, sabes qué quieres, sabes de dónde vienes y sabes hacia donde vas. Y en ocasiones, te olvidas de dejarte acompañar por alguien. Exactamente igual que Liz.

La cita final que Liz hace a modo de reflexión personal se me quedó grabada. En inglés original es la siguiente:

“I’ve come to believe that there exists in the universe something I call ‘The Physics of The Quest’ — a force of nature governed by laws as real as the laws of gravity or momentum.  And the rule of Quest Physics maybe goes like this: ‘If you are brave enough to leave behind everything familiar and comforting (which can be anything from your house to your bitter old resentments) and set out on a truth-seeking journey (either externally or internally), and if you are truly willing to regard everything that happens to you on that journey as a clue, and if you accept everyone you meet along the way as a teacher, and if you are prepared – most of all – to face (and forgive) some very difficult realities about yourself… then truth will not be withheld from you.’  Or so I’ve come to believe.  I can’t help but believe it, given my experience.”

Y en español sería algo así como:

“He llegado a creer que en el Universo existe algo llamado la “Física de la Búsqueda” – una fuerza de la naturaleza gobernada por leyes tan reales como la Ley de la Gravedad o la Ley del Momento. Y la regla de la Física de la Búsqueda es algo así como esto: “Si eres suficientemente fuerte para dejar atrás todo lo familiar y confortable (que puede ser cualquier cosa: desde tu hogar a tus viejos resentimientos) y partir en un viaje en busca de la verdad (ya sea interna o externamente), y si realmente deseas ver todo lo que te suceda en ese viaje como pistas, y si aceptas a todo el mundo que te encuentres por el camino como maestros, y si estás preparado – principalmente – para enfrentarte a realidades propias muy díficiles (y perdonarte) … entonces la verdad no te será retenida.” O así he llegado a creerlo yo. No puedo hacer menos que creerlo, dada mi experiencia.”

Y suscribo plenamente el texto anterior. Y me han entrado unas ganas locas de irme a Bali … o de irme, en general, a algún otro lugar. Sin embargo, antes tengo asuntos pendientes que zanjar y, parafraseando a MUSE en Knights of Cydonia: time has come to make things right … you and I must fight to survive. Ha llegado la hora de hacer las cosas bien … tú y yo debemos luchar para sobrevivir. Luego la búsqueda proseguirá aquí, allá o acullá.

A Terrassa tothom suma (però cada cop sumem menys)

A Terrassa, una ciutat per sobre dels 200.000 habitants que sempre ha sofert d’una mobilitat desastrosa, l’Ajuntament, la Regidoria d’Urbanisme o qui en sigui responsable continuen convertint la ciutat en un caos que toca patir als qui ens desplacem en cotxe.
Algunes de les actuacions “ben pensades” són:
rotondes mal fetes que formen uns embussos impressionants com per exemple: la situada a Avda Vallès /Avda. Bejar a Can Petit on dos carrils es transformen en un de sol a l’interior de la rotonda. O directament insofribles com la rotonda de Plaça de L’Aigua que continuen modificant per fer-la més complicada encara.
instal·lació de semáfors cada dos per tres (tots els nous entre Avda Bejar i Ctra Rellinars) i mai sincronitzats que fan que la gent surti disparada per arribar al següent perque estan farts de cues (avda. Bèjar desde Ctra Matadepera)
els passos elevats que tenen més pendent del legal on et deixes els baixos del cotxe . A més de no haver-hi cap estandarització: posen badens, posen passos elevats amb pas de zebra i posen uns trossos de goma grandíssims (C/ Prat de la Riba o Passeig 22 de Juliol a Can Boada).
els sots a l’asfalt perque a Terrassa s’hi fan feines al carrer i mai s’acostuma a deixar el carrer com estava, i les tapes de les clavegueres que mai estan posades a nivell (Avda Vallés en ambdos sentits)
senyalització pintada per ineptes com la nova forma de pintar l’accés al pont de Vacarisses venint des del Carrer Sant Marc. On abans hi havia dos carrils, ara només n’hi ha un que es desplega deixant pas a 3 cotxes en direcció al pont. Embussos inacabables. (En un bon exemple del que es fer la feina dues vegades, aquesta senyalització va desaparèixer uns messos després i per sort van tornar a la original)
la mania de posar carril bici per tot arreu treient llocs d’aparcament. ¿Quantes bicis he vist passar per Abat Marcet? ¿I per la zona de la Gripia / Les Arenes i l’Estació Est? … ¿Pel Park Vallés? … ¿I per dos bicis al dia fa falta treure tots les places de parking i fer aparcar els cotxes al mig del carrer perque les bicis circulin entre ells i la vorera? Potser l’ajuntament ens hauria de començar a regalar una bici a tots.
els plafons pels autobusos perque puguin carregar i descarregar al bell mig del carrer.
recomanar fer servir les rondes per circular amb fluidesa i posar-hi dos radars fixes i algún mòbil (sota el pont de la C-58 direcció nord passat el Centre Blau de la Llar). L’Avinguda del Vallès, plena de semàfors, i limitada a 50 es el que ells anomenen “Rondes”.
els xamfrans rodons i tota la parafernàlia amb les voreres a prop de les escoles perque els pares puguin recollir els fills … que pobrets no poden caminar 10 minuts fins a casa.
l’eliminació de carrils d’arteries principals com La Rambla d’Ègara i collindants.
– carrils massa petits en carrers pintats per dos cotxes on s’hi cap amb problemes (això sí les voreres fan tres metres) com per exemple: la Avinguda Barcelona pujant a l’alçada dels Bombers.

Això es Terrassa, on tothom suma … sumem crispació perque la gent n’està farta de la colla d’ineptes que porten massa anys al Govern municipal fent i desfent com volen.

Un amor de película

Budapest , lunes 24 de mayo de 2010

El amor: ese sentimiento místico, esa persona imposible, ese deseado encuentro que nunca llega, ese éxtasis emocional hormonalmente acelerado. ¿O todo esto es únicamente la imagen que nos intentan imponer a toda costa?

La fábrica de sueños de Hollywood produce amores por doquier. Generalmente fortuitos, caprichosos, tocados por el azar, predestinados. Quizá el amor sí se forme inesperadamente pero no con desconocidos que encuentras una noche y entran en tu vida sino con conocidos en quienes aprendes a confiar, valorar y querer. Quizá ese amor es más usual y menos “extraordinario” y por eso a menudo requiere más tiempo y más vista para verlo crecer.

Necesitaría …

Por la ventana abierta de par en par de un sexto piso entraban ráfagas de aire fresco. La tormenta vespertina de rigor había descargado con fuerza apenas unos minutos antes. Abajo, las plantas del patio de la comunidad de vecinos aun goteaban con persistencia. Al fondo, relucía iluminado el Monumento a la Libertad en la colina de Géllert. Es Budapest a 11 de mayo de 2010.

-“Necesitaría cinco hombres en mi vida: el inteligente, el fuerte, el …” dijo ella y siguió comentando el resto de cualidades que debía poseer cada uno de los cinco.

“Típico”, pense.” Seguro debe haber alguna teoría sobre los n hombres que cada mujer necesita para sentirse feliz”. A pesar del interés obvio de saber qué necesidades tienen las mujeres, mi mente se quedó sólo con las dos primeras cualidades deseadas y optó por tomar un rumbo distinto en el entresijo de pensamientos. Finalmente el torrente de sinapsis desembocó en la pregunta “¿qué necesito yo?”. Durante unos segundos serpenteé entre mis razonamientos, ideas e ideales tratando de hallar una respuesta. Mi respuesta, mi esencia.

Y respondí. Respondí sin pensar demasiado. Respondí la obviedad.

-“Yo solo una mujer. La mujer perfecta”, dije.

La satisfacción de la respuesta dada en el momento preciso, del chascarrillo oportuno que hace gracia, del comentario ingenioso que genera tumulto me duró apenas unos segundos. En mi interior asomaba la duda de si realmente me creía mis palabras.

“Quizá en el fondo es así”, pensé, “las mujeres buscan la plenitud a través de hombres cuyas distintas facetas les aportan lo que necesitan. De ahí que puedan tener tantos amigos con los que nunca llegarán a nada más. Saben lo que quieren y lo que obtienen de esa persona y eso conforma los cimientos de la relación. Puede ser que, ocasionalmente, esto las confunda en sus sentimientos cuando se topen con hombres que reúnan diferentes cualidades que ellas consideran importantes.”

“¿Y los hombres?”, proseguí en mi discurrir interno. “Compartimos el mismo punto débil que las mujeres: la búsqueda de la perfección. Si eso es un error, es un error para ambos sexos por lo que no debe ser tomado en cuenta. Sin embargo, lo que nos diferencia es que nosotros focalizamos nuestra atención. No queremos cinco mujeres distintas con cinco cualidades diferentes. Queremos una con todas. Y para los que no buscan perfección: una con las máximas cualidades posibles. Porcentualmente me atrevería a asegurar que en muchas ocasiones tenemos nuestros sentimientos más claros que ellas. Quizá sea debido a que el enfoque masculino es hallar una persona con n cualidades frente al femenino de hallar n cualidades en n personas.”

Tres chicas en casa y yo, aislado, sumido en mis pensamientos, observaba el microondas mientras la bolsa de palomitas giraba y estas “popeaban” en su interior. Los canapés esperaban pacientemente su turno para ser devorados: chorizo frito sobre mantequilla, tomate cherry y lechuga sobre una base de mayonesa u olivas con orégano sobre paté de hígado de cerdo, entre otros. Unas sillas de IKEA de precio económico y rendimiento más que discutible servían de improvisadas mesas. La cama servía de sofá. El sofá servía para apoyar la espalda. Se podía presentir que sería un encuentro especial.

“Estás muy callado hoy”, dijo una voz al fondo mientras se acomodaba en mi cama colocando mi almohada como su cojín particular que le permitiría sentarse manteniendo una postura erguida.

“Sí. No pasa nada. Ando pendiente del microondas”, dije señalando al electrodoméstico sin entrar en demasiadas explicaciones. “Son las ventajas de estar en el extranjero”, pensé, “cuando los demás hablan en su idioma nadie espera que intervengas aportando algo y eso te permite reflexionar en los temas que ocupan tu mente.”

Con las viandas dispuestas y un poco de retraso dimos por comenzada la sesión de cine en casa. Ese era el objetivo de socializarnos un martes por la noche.

La película, Before sunrise, de la cual había oído hablar hacía muchísimo nos iba a acompañar durante los siguientes 96 minutos. Por supuesto, en versión original con subtítulos en húngaro añadidos. Una película de amor especial. Una película de amor donde no pasa nada. 96 minutos de diálogo constante. ¿O quizá pasa mucho?. 96 minutos que resumen unas 12 a 15 horas de vida real. 96 minutos para conocerse. 96 minutos donde uno se pregunta cuanta influencia tiene el azar en el amor. 96 minutos donde uno se pregunta hasta qué grado es necesario dejarse llevar y hacer locuras. 96 minutos donde puedes ver los miedos de los demás. 96 minutos donde puedes ver tus propios miedos. En realidad, fueron más de 96 minutosporque hubo charlas intermedias. También posteriores.

“Para saber si una película es buena o no hay que juzgarla  por las conversaciones que genere tras verla”, pensé. Debió gustar pues acordamos ver la segunda parte próximamente. A todo esto ecos de algunas de las frases de la película resonaban en mi interior: “¿Has estado alguna vez enamorado?”, le pregunta la chica al chico. “Resulta curioso que hace menos de dos semanas me hiciera esa misma pregunta alguien que hoy está sentada aquí”, pensé. Y opté por la respuesta evasiva sin saber que era calcada a la que emplearía el protagonista de hoy: “Me han gustado chicas”. Otra interesante fue la de “La gente dice que el amor es desinteresado, que se trata de dar  … pero si piensas en ello no hay nada más egoísta que el amor” que me recordó la cita de “La amistad es preferible al amor porque el amor excluye”.

Chocolate, helados y un poquito de licor fueron testigos del fin de la velada. Risas, conversaciones, muchas cosas dichas y muchas sin decir estuvieron presentes en los últimos compases de nuestra sinfonía de martes.

Cuando todos marcharon y los platos y vasos a fregar formaban una montaña cuya cima emulaba las mayores del Himalaya me sumí de nuevo en el trance de mis reflexiones. Y pausada y delicadamente encontré mi respuesta.

“No se trata de perfección. No se trata de la mujer perfecta. Se trata de la compañera de viajes fiel. La que se suba al tren de tu vida. La dispuesta a experimentar y compartir sus viajes contigo. Viajes físicos por el mundo explorando ciudades, países y territorios ¡sí! Pero también viajes interiores explorando nuestros pensamientos, sentimientos y emociones. Eso es”, me dije y sonreí mientras observaba como la espuma acumulada en el fregadero también lograba la libertad encontrando su salida al mundo.

Casualidades de la vida

La vida está llena de casualidades. Unas rocambolescas, otras más plausibles, algunas de consecuencias nefastas y otras con resultados agradables.

Hace cosa de un mes sucedió una de estas casualidades que dio comienzo al ciclo de casualidades en el que estoy sumido. Estando en Suecia en un coche empecé a tararear la canción “I got a feeling” de Black Eyed Peas sin ningún motivo previo. Sencillamente habíamos pasado un buen día y tenía la sensación de que la noche iba a ser mejor aun. Así pues “tonight is gonna be a good night”. A los pocos minutos mi amiga decide poner en marcha la radio del coche y la primera canción en sonar fue esa.

Otra casualidad notable es conocer a una chica de otro país que curiosamente es de la misma ciudad y conoce a una de las dos personas que tú conoces en ese país. ¿A cuanto ascenderá el cálculo de las probabilidades de que eso suceda? Pues sucedió.

Hace exactamente 10 días (19/03/2010) estaba esperando en la sala de espera para subir a un avión con destino Estocolmo. Estaba pensando en que en una única vez en todos mis vuelos había oído una advertencia sobre no consumir frutos secos de ningún tipo debido a la alergia de un pasajero. Fue en un vuelo de Spanair de Barcelona a Estocolmo hace más de 2 años. Pues bien, subí al avión y anunciaron por megafonía que debido a la alergia de un pasajero ni siquiera podían abrirse paquetes de frutos secos en el interior del avión.

Unos minutos después me dispuse a leer mi libro de frases en japonés que tenía bastante descuidado. Lo abrí por una página dónde había un marcador antiguo e hice esta foto.

Marcador dentro de libro de japonés

Marcador dentro de libro de japonés

En efecto. El 19/03/2010 abrí el libro por una página que contenía un billete de tren datado de un año antes 19/03/2009 mientras deambulaba por Japón. Increíble pero cierto.

Días después estaba buscando un restaurante en Estocolmo donde cenar. Quería probar un restaurante mongol que me habían recomendado y me fui en su búsqueda para al final comprobar que lo habían trasladado. Así que recordé que había otro cerca de mi lugar de trabajo. Entré en ese y de las muchas mesas que habían me pusieron en una del fondo. Apenas había acabado de acomodarme cuando vi salir del lavabo a una conocida sueca que había ido a cenar ahí con una amiga suya. Extraordinario capricho el del azar.

Y ¿qué me decís de conocer a una nueva chica y hacerle un hueco en tu vida el mismo día que sacas a otra de ella? Eso también es casualidad pero de otra magnitud. Y es que hay casualidades y casualidades. Unas afectan lo mínimo, otras afectan a grado máximo. Lo importante, sin embargo, es ser capaz de observarlas, relacionarlas y disfrutarlas.

Miradas y miradas

Todos necesitamos que alguien nos mire. Sería posible dividirnos en cuatro categorías, según el tipo de mirada bajo la cual queremos vivir.

Mirada azul

Mirada azul

La primera categoría anhela la mirada de una cantidad infinita de ojos anónimos, o dicho de otro modo, la mirada del público.

La segunda categoría la forman los que necesitan para vivir la mirada de muchos ojos conocidos. Estos son los incansables organizadores de cócteles y cenas. Son más felices que las personas de la primera categoría quienes, cuando pierden a su público, tiene la sensación de que en el salón de su vida se ha apagado la luz. A casi todos les sucede esto alguna vez. En cambio, las personas de la segunda categoría siempre consiguen alguna de esas miradas.

Luego está la tercera categoría, los que necesitan de la mirada de la persona amada. Su situación es igual de peligrosa que la de los de la primera categoría. Alguna vez se cerrarán los ojos de la persona amada y en el salón se hará la oscuridad. (

Y hay también una cuarta categoría, la más preciada, la de quienes viven bajo la mirada imaginaria de personas ausentes. Son los soñadores.

— Milan Kundera —

A 11900 metros

Últimamente paso bastante tiempo en aeropuertos y aviones y no es algo que me desagrade, al contrario, es buen momento para saborear un libro, escuchar música, disfrutar contemplando personas o simplemente pensar.

En un vuelo reciente a Estocolmo saqué mi cámara de la mochila e hice un par de fotos. Una durante el despegue en Budapest.

Despegando en Budapest

Despegando en Budapest

Y esta otra al llegar a la altura de crucero programada para este viaje: 11900 metros.

Volando hacia Estocolmo

Volando hacia Estocolmo

Podríamos hacer el juego de buscar las diferencias entre las dos fotografías. Una es notable para los aficionados novatos a la aeronáutica como yo: la posición de los flaps extendidos en el despegue para lograr una mayor superficie del ala y la sustentación necesaria para ascender. La otra es obvia para todo el mundo: el tiempo.

A 11900 metros el Sol es radiante pues ya han quedado atrás las nubes compactas que tocó atravesar durante el ascenso. Hubo las típicas turbulencias al entrar en contacto con ellas pero viéndolas desde arriba son un recuerdo de minutos atrás. A ningún piloto se le ocurriría, en condiciones normales, realizar todo el trayecto atravesándolas. A ningún pasajero le gustaría tampoco que algo así sucediera. La clave radica en subir, subir y seguir subiendo. Por debajo de las nubes siempre hay riesgo de tormenta. Por encima el riesgo es nulo, el desgaste menor y hay mejores vistas.

Sólo es cuestión de atreverse a coger los mandos, empezar a inclinar el morro hacia arriba y el resto viene solo.

Mi vida … es mi avión.