Bronze Age Love

Lately I’ve been considering love as a simple market transaction as in the Bronze Age: “You have what I want, do you want what I have?” (plus physical attraction) and forget the Postromantic gibberish of conquer and being conquered.

Omnia vincit amor / El amor lo conquista todo

Omnia vincit amor / El amor lo conquista todo

Últimamente he estado considerando el amor como una simple transacción mercantil típica de la Edad de Bronce: “Tienes lo que quiero, ¿quieres lo que tengo?” (más atracción física) y olvidando la jerga postromántica de conquistar y ser conquistado.


El amor

Hoy he vuelto a pensar, puede sonar a chiste, pero cuando uno medita en cosas profundas e interesantes, se da cuenta de la diferencia entre un simple pensamiento y la profunda meditación sobre un tema. Me he propuesto hacer una descripción sobre uno de los temas más candentes y comprometidos, algo que todo el mundo tiene y siente en su vida, y sin embargo algo tan díficil de expresar. Probablemente olvide aspectos en mi reflexion sobre el tema, probablemente algunos de los que cite no tendrán la mínima importancia para otros, o al menos no tendrán la suficiente como para merecer estar incluidos dentro de esta descripción. De todos modos, es mi visión particular sobre el tema, la que quiero compartir. Ahora va el tema.

Corazón con tirita

Corazón con tirita

¿Qué es el amor?

Físicamente hablando se traduce en un cosquilleo y sensación de bienestar interior al estar cerca del objeto amado (porque el amor no se circunscribe exclusivamente a personas, aunque esta reflexión sí gira especialmente entorno a esa clase de amor). Generalmente viene acompañado de una sensación de timidez que mengua cuando aumenta la confianza mutua. El amor implica aun más.

El amor, para mí, es:

  • tener ganas de pasar el máximo tiempo posible con la otra persona y de hacer buen uso de este.
  • compartir vida y vivencias futuras y pasadas, actos y pensamientos, ideas y planes, amigos y lugares, sensaciones y motivos, miedo e intranquilidad , etc; el tan famoso dicho “tanto en lo bueno como en lo malo” en su máxima expresión. Probablemente todos hemos dicho alguna vez: a mi futuro/a novio/a le enseñaré esto, le diré esto, me gustaría que conociera esto o a estos, pues que no se quede en palabrería vana. Todo es posible si esta motivado por amor.
  • saber escuchar, hablar, perdonar, olvidar en el orden adecuado. Lo cual suena muy bonito de buenas a primeras, mas suele disminuir en cuanto la confianza aumenta; me remito a las pruebas…. ¿nunca habeis pensado, como es posible que tal o cual matrimonio se llegaran a casar? Si os haceis esa pregunta es porque os dais cuenta que algo en ellos no es como debería o no es como a vosotros os gustaría que fuera en vuestro caso, ese algo suele ser la confianza. El roce mutuo hace que se den por sentadas cosas que durante un periodo fueron “el azucar” de la relación, esas palabras bonitas, esos gestos que no cuestan nada hacerlos o decirlos, y que significan tanto para la otra persona. En un mundo tan egotista se olvidan facilmente los gestos de cariño y las buenas palabras, ¿serán tantos divorcios y separaciones culpa de ello? Posiblemente…
  • tener alguien especial al que observas y por el que te sientes observado, al que admiras y del que eres admirado, del que sabes que siempre estará disponible, no importa el día, ni la hora ni el año, ni siglo ni milenio en nuestro caso. Ese alguien es el ser que de libre elección y de mutuo acuerdo, te ama, es decir siente por ti lo mismo o más de lo que tu sientes por él. Se apoya en ti y te da apoyo cuando lo necesita. ¿Cómo es posible que dos personas , criadas diferente, educadas diferente, de hobbies diferentes lleguen a acordar la unión de sus caminos en la vida? Esta ultima pregunta me surgió a raíz de una escena que contemplé: un hombre con dos niños de corta edad esperaba en el coche con la puerta abierta; llega una persona se sube, se miran a los ojos y se besan. ¡Lo comparten todo! Coche, casa, cama, efluvios, olores, crianza de los hijos, (cambiarles los pañales ecssssss) ¿Cómo es posible? Pensadlo fríamente. Probablemente cada uno llevaba una vida tranquila antes de consumar su unión, sus planes, sus diversiones, sus amigos, incluso serían felices por separado, pero ahí estan ellos y su prole, y todo ese fruto viene de una unica palabra: amor. Una ultima cosa, ahora no hace falta que nos volvamos todos locos de amor, ya sabemos que el tema es bonito, y puesto en la práctica aun lo será más, no hay que decaer por no llegar a las expectativas sino afrontarlas con más entusiasmo si cabe. Tampoco debemos decir : puesto que “Hay más felicidad en dar que en recibir” prefiero que me den :) ,no, al contrario “al que más tenga más se le dará”. Mi intención al escribirlo es hacer meditar por una parte a las parejas que puedan leerlo ¿hay alguna? y a las no-parejas tambien, porque tarde o temprano todo llega. (bueno… si es la RENFE siempre es tarde)

P.D: Hay que ver para lo que dan unos cuantos viajes en cercanías RENFE xD. Solo espero que mi futura novia y mujer no lea esto ningún día … porque como quiera echarme algo en cara tendrá bastante por donde empezar. :)

Este relato es una historia que escribí hace 4 años cuando aun conservaba el buen hábito de escribir cosas de continuo. Ahora lo recupero para disfrute de todos.

Escrito el 10/01/2001 en Sabadell a las 16:35. Publicado originalmente el 23/01/2005

Point of no return in relationships

“In relationships as in flying an airplane there is also a PNR (“Point of No Return”) when achieving V1 speed at which you gotta fly the plane up & fix later whatever problems happened during takeoff … otherwise you could crash by running out of the runway”

Avión de United Airlines despegando

Avión de United Airlines despegando

O en español:

“En las relaciones, al igual que pilotando un avión, también existe un PNR (“punto de no retorno”) al alcanzar la velocidad V1 en el que debes despegar como sea y solucionar más tarde los posibles problemas que hayan acontecido. De lo contrario te expones a chocar por quedarte sin pista”

Y eso es lo que pasa cuando dos personas exceden una relación de amistad y se quedan en ese punto en el que no saben si deben despegar hacia un destino incierto o no hacerlo, olvidándose de que el avión está en pista, lleva acelerando y rodando un buen rato y se encamina raudo al fin de pista con el consiguiente desenlace trágico.

Extiende flaps y slaps, coge sustentación y eleva el avión. Pasa a la fase siguiente. Si más adelante debes solucionar problemas acontecidos en el despegue o incluso aterrizar estarás a tiempo de hacerlo. Sea como sea evitarás el choque en tierra.

A matter of sensations

In the end love is a matter of sensations: either you feel it or you don’t. In any case there isn’t much you can do about it.

Love me, love me not

Love me, love me not

Esta es una cita que me ha venido a la mente hoy. En español sería: “El amor es cuestión de sensaciones: o lo sientes o no lo sientes. En cualquiera de los casos no hay mucho que hacer al respecto”. Y así sucede. Las dos personas más compatibles del mundo pueden no llegar a nada porque una de las dos no lo sienta. Otras dos llenas de diferencias, y por las que nadie daría un duro, acaban formando una buenísima pareja. ¿Por qué? Porque ambos sentían que debían intentarlo.

Un amor de película

Budapest , lunes 24 de mayo de 2010

El amor: ese sentimiento místico, esa persona imposible, ese deseado encuentro que nunca llega, ese éxtasis emocional hormonalmente acelerado. ¿O todo esto es únicamente la imagen que nos intentan imponer a toda costa?

La fábrica de sueños de Hollywood produce amores por doquier. Generalmente fortuitos, caprichosos, tocados por el azar, predestinados. Quizá el amor sí se forme inesperadamente pero no con desconocidos que encuentras una noche y entran en tu vida sino con conocidos en quienes aprendes a confiar, valorar y querer. Quizá ese amor es más usual y menos “extraordinario” y por eso a menudo requiere más tiempo y más vista para verlo crecer.

RepüLÔVEtér

Repülôvetér es mi neologismo creado para encabezar esta reflexión. Etimológicamente hablando proviene de las palabras repülôtér (aeropuerto) en húngaro y love (amor) en inglés.

Durante la última semana he ido dos veces al aeropuerto. Haciendo honor a las palabras del rapero SHE que hago totalmente mías: “soy un observador de lo que nadie mira”. El primer día simplemente observé con detenimiento. Hoy surgió esta reflexión en mi interior que escribí in situ mientras esperaba que llegaran mis amigas. Y es que todos deberíamos ser capaces de realizar el siguiente ejercicio sensorial: ir a la sección de llegadas de un aeropuerto y detenernos a contemplar.  Personas esperando a sus seres queridos manifiestan comportamientos distintos pero accionados por un mecanismo de la simplicidad de la polea: el amor. Maridos y novios esperan con rosas y sellan sus relaciones con besos. Padres con cámaras de fotos en las manos dispuestos a inmortalizar a sus hijos en cuanto se abran las puertas y los divisen. Regalos, abrazos, besos de amigos, besos de hermanos, besos de familiares, besos apasionados, besos de echar de menos … Observar sin implicaciones emocionales ayuda a confiar en el poder del amor al saber que esa fuerza está ahí presente, escondida en el interior de cada persona y se manifiesta siempre ante el reencuentro con lo que durante un tiempo estuvo a nuestro lado y se marchó con la posibilidad existente de que jamás regresara. Y es que realmente nos aterra que ese avión nunca aterrice. Por eso al abrirse la puerta de salida a la sala de espera brota del torrente de emociones que caracterizan al ser humano la mayor de las fuerzas que unen a las personas: el amor.