El manifiesto de la poca vergüenza

Lo de esta gente no tiene nombre. Increible es el calificativo más normal para definir la nueva campaña ostentada hegemónicamente por la ultra rancia derecha mediática a saber: “El manifiesto a favor del castellano”. Dado que su intento por tutelar el PP y mover cual marioneta a su líder Mariano Rajoy fracasó pese a todos los esfuerzos hechos desde diferentes frentes para defenestrarlo y posteriormente colocar a unos suplentes más acordes con las doctrinas férreas propugnadas desde la derecha ostracista, ahora El Mundo en proa, y con la COPE y Telemadrid de remeros, confabulados con la mentira, han decidido iniciar una nueva batalla por su cuenta que marque la línea a seguir y de paso que mantenga el nivel de crispación al que nos tienen acostumbrados.

Esta vez le ha tocado el turno a la lengua o lenguas cooficiales en algunas Comunidades Autónomas. Esa es la teoría. La realidad es que el problema lingüístico (sic) está centrado en Catalunya y el catalán. Venden, con éxito entre los ignorantes, la idea de la supremacía lingüística catalana y como un puñado de hispanohablantes irreductibles sobreviven en medio de la hostilidad. Nada más lejos de la realidad. Arremeten contra todo y todos llegándose a oir sandeces de magnitud descomunal como la de apartheid lingüístico.

La víctima número uno es la Generalitat por la política lingüística desarrollada. Resulta curioso que tal política de vía única donde no se permite escoger la lengua vehicular de la enseñanza ya que teóricamente toda se realiza en catalán, salvando las excepciones que las hay y muchas, haya sido laureada y mostrada en Europa como un ejemplo de ayuda a la integración. Cabe no olvidar, por otra parte, que el gobierno autonómico es precisamente el encargado de velar por la lengua autóctona.

Los supuestos problemas educativos surgidos debido a esta obligatoriedad de la enseñanza en catalán desaparecen cuando se demuestra que los alumnos catalanes se expresan igual de bien (o de mal) que sus homónimos del resto de España. Obviamente ahí no acaba la línea de pensamiento malicioso de estos experimentados manipuladores informativos (recordemos el tratamiento del 11-M como su actuación cómica más estelar). Ahora la nueva propuesta es decir que en Catalunya los examenes de castellano de la selectividad se ponen más fáciles para poder manipular las cifras y decir que no hay problemas en la utilización de la lengua oficial del Estado. Cansan … y mucho. Lo peor es que también venden, y mucho, entre sus secuaces y entre ellos retroalimentan su propia sarta de mentiras. Y es que este tema fuera de Catalunya vende muchísimo. Dentro también tienen su “redil” que aprovecha cualquier enarbolamiento españolizante para demostrar que están vivos y coleando. Es el divide y vencerás endógeno. No se debe escatimar en artimañas. Faltaría más.

Ahora la tontería póstuma, hasta la fecha, es decir que el catalán perjudica al turismo. Pobres turistas, ¿quizá por eso se lo piensen más a la hora de visitarnos? Espera creo recordar que Catalunya es el primer o segundo destino turístico de España. Creo que se les olvida matizar el tipo de turismo al que el catalán le es un problema: aquél recalcitrante del “esto es España y no entiendo los letreros” o del ” … y me hablaron en catalán”. El resto de turistas ingleses, alemanes, americanos y demás que visitan estos lares no tienen mayores problemas añadidos excepto el comprender que quizá aprendieron alguna palabra en castellano y ahora ven escritas otras palabras en otra lengua que acaban descubriendo que se llama catalán. Como he dicho anteriormente el problema se centraría en los rótulos, cárteles, letreros y otros escritos pues a la hora de hablar todo el mundo sabe/puede/habla castellano y más estando de cara al público. No quería entrar en comparaciones, y menos yo que soy castellanoparlante de toda la vida y por ende estoy en una guerra que no es la mía, pero que pruebe alguien a pedir un “café amb llet” (con leche) o “amb gel” (con hielo) en las zonas turísticas de la Ciudad Condal y espere sentado tranquilamente a ser entendido, primero,  y atendido después. Y luego vienen de “fuera” con campañas orquestadas para hablarnos de igualdad de derechos lingüísticos y de realidades que sólo ellos contemplan … La clave radica en la mentalidad adaptada a la diversidad. Lástima que diversidad y derecha solo comparten la primera letra del diccionario. A los autóctonos y muchos de los recién llegados les da igual que el letrero de “lo que toda la vida ha sido una panadería” ahora ponga “forn de pa”. Uno llega pide pan o , huevos o ous con la misma facilidad y normalidad propia de una sociedad mayoritariamente bilingüe.  Sí, digo mayoritariamente, porque generalmente el catalanoparlante cede su idioma en favor del castellano al mínimo síntoma de incomprensión mientras lo contrario no sucede con la misma asiduidad.

Alegan también lo de las multas por la rotulación de establecimientos obligatoria en catalán. ¿De cuantas multas hablamos? Lo pintan como si hubiera un ejército de nacionalistas patrullando en busca de establecimientos rotulados en castellano para una posterior “Noche de los cristales rotos” a la catalana. Falazmente titulan: “Multa por rotular en castellano”. ¿Perdón? Dejen la demagogia y sean veraces: “Multa por saltarse la normativa y no rotular también en catalán”. Y así entre tergiversaciones intentan contaminar la opinión pública porque siempre queda algo. Luego la gente viaja por placer, negocios y otros menesteres y se percatan que en Catalunya la gente (con excepciones) es normal y simplemente tienen la suerte/habilidad/(des)gracia de contar con otra lengua con la que expresarse.

Vergüenza propia debería darles a muchos ver como la segunda o tercera generación de inmigrantes marroquíes hablan perfecta e indistintamente catalán y castellano sin hacer ningún tipo de asco o aspaviento mientras ellos mismos reniegan de su otro idioma. ¿Adoctrinamiento escolar o más bien normalidad bilingüe? ¿Los que reniegan lo hacen por practicidad de una única lengua o más bien hay un sentimiento político, nacional o nacionalista, donde mezclan churras y merinas y que está relacionado con la unidad e indivisibilidad de la patria?

Una lengua es principalmente un vehículo de comunicación pero a la par una manera de descubrir una cultura, adentrarse en la historia de los pueblos y mucho más. Por eso, por todo lo que conlleva, una lengua débil debe ser protegida frente a otras más fuertes. Denostar el catalán por su tamaño comparativo implicaría que todos deberíamos irnos preparando para aprender chino y olvidarnos incluso del inglés y del castellano. ¡Qué van a venir a contarnos a nosotros de bilingüismo que lo tenemos asumidísimo!

Por supuesto todo este artículo lo escribí en catalán y luego empleé un traductor automático porque aquí el castellano está oprimido, hablarlo suscita practicamente las mismas miradas de desaprobación que hacia un delincuente y además está en vías de extinción. En fin, seguirán ladrando, continuarán las falacias que engañaran a los de siempre, proseguiran los ataques contra lo diferente, no es nada nuevo, ya hace tiempo que duran. Sugiero a los catalanoparlantes el diseño de una nueva estrella de David que los identifique como portadores de esa enfermedad llamada catalán.

Salut i força!